La regulación de las Relaciones paterno-filiales

Hay necesidad de regular esta situación en el momento que, se rompe la pareja de hecho o se produce la separación o el divorcio de los cónyuges y existen hijos en común, o simplemente se produce el nacimiento de un hijo y los padres no forman pareja.

Llegado este momento, los progenitores o en el caso de que estos no se pongan de acuerdo, El Juez decidirán sobre esta materia que comprende básicamente los siguientes aspectos o medidas. Estas deben ser adoptadas teniendo como principal guía o mandato la búsqueda del interés del menor. Las medidas son los siguientes:

La Patria Potestad, que consiste en velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral, e incluso representarlos y administrar sus bienes. Básicamente consiste por tanto en decidir sobre todos los aspectos que incumben al menor.

Normalmente la Patria Potestad se atribuye a ambos padres, aunque en determinados supuestos recogidos en la ley el progenitor puede ser privado de la misma. La Patria Potestad por tanto se atribuye cuando no hay privación de la misma por las causas que prevé el Código Civil (que es lo normal) a ambos cónyuges.

Pero aunque ambos progenitores tengan atribuida la Patria Potestad, habrá que decidir quien la ejerce. Es decir si el Ejercicio es conjunto o se atribuye en exclusividad a uno de los progenitores. Lo normal es que sea ejercido por ambos, aunque al que vive con el menor habitualmente se le otorgan mayores facultades en lo relacionado con las decisiones de la vida ordinaria. La Patria Potestad será ejercida por uno solo de los padres en caso de ausencia, imposibilidad o incapacidad del otro. También puede ser atribuido en exclusiva a uno de los progenitores en el caso de que los padres vivan separados (es decir el menor solo conviva con uno de los mismos).

Una de las facultades de la Patria Potestad es la guardia y custodia, es decir la decisión de cual será el progenitor que convivirá con el menor. Esta se puede atribuir a uno solo de los padres o ser conjunta. En este último caso el menor vivirá parte del tiempo con uno y parte con otro.

También hay que adoptar alguna decisión sobre el tema de los alimentos. Por alimentos se entiende la cantidad con que cada uno de los padres tendrán que contribuir al sostenimiento de los hijos. En el caso de los hijos menores este derecho es mas amplio que cuando se trata de otros familiares. Se calcula teniendo en cuenta las necesidades de los hijos y las posibilidades de los padres. Se tienen en consideración no solo los gastos ordinarios de mantenimiento de los hijos, también los de carácter extraordinario. En el caso de los hijos menores, los alimentos tienen que tener en cuenta el status social de los progenitores. Los cuidados y atenciones que el progenitor guardador le de a los hijos se tienen en consideración como parte de su contribución a los alimentos. Hay que tener en cuenta para el calculo de la pensión de alimentos también los usos y disponibilidades del guardador.

Por último hay que tratar el tema de la comunicación o visitas de los menores con su progenitor no guardador. En esta materia como todas las que se encuentran recogidas dentro de la regulación de las relaciones paterno-filiales se rigen por el principio del interés del menor. Por tanto la decisión a adoptar sobre la materia puede ser muy diversa. Aunque lo mas habitual es que las visitas al cónyuge no guardador se establezcan del siguiente modo: fines de semana alternos, la mitad de las vacaciones de navidades y semana santa del menor y un mes de las vacaciones de verano.