Mediación con parejas para conseguir un divorcio de muto acuerdo

En los tiempos que corren donde la rupturas de parejas se ha convertido en algo tan usual, recomendamos que cuando llega el momento en que esta se produzca y alguna de las partes o ambas crean que esta ha llegado a su fin, que las partes intenten ponerse de acuerdo en las condiciones de esta ruptura para que el sufrimiento emocional por parte de los integrantes de la pareja que se rompe y los de su descendencia común sea el mínimo posible. Sabemos de la conveniencia para conseguir este fin de alcanzar un divorcio de mutuo acuerdo, de contar con la figura de un mediador, que se encargara de limar asperezas entre las partes e intentar poner todas las condiciones para lograr que las partes lleguen a un acuerdo, en el que consten minuciosamente todos los puntos recogidos en el convenio regulador.

El primer punto en el que se tienen que poner de acuerdo los todavía cónyuges es en el de someter las condiciones de la ruptura de la pareja a mediación. Para ello ambas partes se ponen de acuerdo previamente para acudir a un mediador o una de ellas, la que tiene mas información acude a un mediador para que le informe de en que consiste esta y el procedimiento que hay que seguir para posteriormente informe a la otra para que acuda al mediador y le informen de la materia. Cuando ambas partes están de acuerdo en la mediación firman un documento en el que se comprometen a seguir las reglas de la mediación.

Posteriormente se informa a las partes tanto de aspectos psicológicos o emocionales que hay que tener en cuenta y seguir para que la mediación llegue a buen puerto, así como de una información jurídica básica referente al divorcio, separación y nulidad del matrimonio y referente a los puntos del convenio regulador del que las partes se tendrán que poner de acuerdo.
A continuación comenzaran las sesiones de mediación propiamente dicha, en el que las partes tendrán el protagonismo en todo momento ya que son ellos mismos los que negocian las condiciones de su ruptura. La mediación esta regida por los principios de confidencialidad y voluntariedad. Confidencialidad para que las partes tengan mas libertad para expresarse y llegar a acuerdos y voluntariedad porque en cualquier momento puede concluir esta por la sola iniciativa de una de las partes. Como decíamos, las partes son las que tienen todo el protagonismo en este mecanismo y el mediador únicamente pone los medios para que las partes controlen sus emociones y dirijan sus acciones desde un punto de vista mas racional y no emocional, para que así las partes mediante la colaboración lleguen a acuerdos que favorezcan a ambos y a sus hijos. Promoviendo así también las buenas relaciones posteriores de las partes y  que las relaciones posteriores de los hijos con ambos padres no se vean perjudicadas. También se consigue un mayor cumplimiento del convenio regulador que el que se impone por voluntad del juez, evitando también así futuros litigios.

Cuando el mediador observa que hay problemas para avanzar hacía el acuerdo o surge alguna desavenencia, tiene reuniones individuales con las partes para intentar solventar los posibles problemas emocionales que hayan podido surgir. Dando toda la información precisa, tanto emocional como jurídica, pero esto siempre de una manera imparcial, porque este es uno de los rasgos de los mediadores imprescindibles para que la mediación llegue a buen puerto.

Prosiguiendo posteriormente el proceso negociador entre las partes si han conseguido superar sus desavenencias o los puntos mas conflictivos del convenio regulador. Si el proceso de mediación concluye con éxito y las partes llegan a un acuerdo este se plasmara por escrito y las partes se comprometerán a cumplirlo así como a someter a mediación posibles futuras desavenencias sobre la aplicación del convenio regulador. Una vez que las partes han llegado a un acuerdo, el abogado tramitara el divorcio de mutuo acuerdo en el Juzgado o  en la Notaria. Siendo este ultimo el procedimiento más adecuado cuando no hay hijos o estos son mayores de edad.

La mediación es un cauce para llegar a acuerdos y evitar las disputas judiciales. Se ha empezado a usar para temas civiles y mercantiles en el siglo XX y que tiene su antecedente en la función que tenían los diplomáticos para evitar conflictos bélicos o que estos finalizasen por acuerdo de las partes una vez habían surgido. Lo empezaron a promover entidades privadas y públicas financiadas por distintos países para que las partes solucionaran sus disputas mediante acuerdos. Actualmente la Unión Europea tiene regulación propia sobre la materia y fomenta el uso de la misma. También ha aprobado directivas ordenando a los países miembros a promulgar legislación sobre la materia siguiendo unos requisitos comunes para todos los Estados. En España también hay una ley especial que regula la mediación en materia civil y mercantil desde hace unos años, existiendo también normativa autonómica. En definitiva es un mecanismo para llegar a acuerdos en temas de crisis matrimonial en cuanto a la disolución del matrimonio, que cada vez tiene mas partidarios y que se promueve desde las instituciones públicas, siendo casi imprescindible para lograr divorciarse de mutuo acuerdo.